La inteligencia artificial está transformando el mercado laboral a una velocidad sin precedentes.
Según un estudio reciente, un tercio de las tareas actuales podrían automatizarse en la próxima década.
Sin embargo, la historia demuestra que cada revolución tecnológica crea empleos que antes no existían.
El problema no es la tecnología en sí, sino la rapidez con la que cambia.
Muchos trabajadores mayores sienten que quedan atrás, sin tiempo para reaprender.
Los gobiernos deberían invertir en formación continua y redes de seguridad social.
Las empresas, por su parte, tienen la responsabilidad de capacitar a sus equipos.
Si no actuamos a tiempo, la brecha entre quienes dominan la tecnología y quienes no podría ampliarse.
Pero si lo hacemos bien, la inteligencia artificial podría liberarnos de tareas repetitivas.
El futuro no está escrito: depende de las decisiones que tomemos hoy.
Tal vez la pregunta no sea qué nos quitará la máquina, sino qué haremos con nuestro tiempo.